Archivos


Mis amigos blogistas

Mientras desayuno
La vida en Berlín
Alas de albatros
Corazón
El sentido de la vida
Blog de Magda
Descalza
Bumblecat
El chico de la puerta
La hechicera de la luna
Ardibeltza
La fiebre de tinta
Perspectiva nocturna
Sefaradweb
Blackwings
La muralla
La Rosa de Besullo
Gato Pérez
Blogs de una soltera

Mis amigos los animales

Prairie Dog Lover's Burrow

Otra manera de ver la realidad

Infoshop.org

RSS

¿Y estos anuncios? Si te molesta, te dejamos quitarlo.

Se muestran los artículos pertenecientes a Junio de 2004.

03/06/2004

Ojos abiertos

Laika, hoy durante mi clase de Yoga me ha pasado algo muy entrañable.

Ha ocurrido durante la meditación, después de los ejercicios. Yo tenia los ojos cerrados y de repente me he sentido muy feliz. Ha sido como si alguien me hubiese abrigado con una manta de cariño.

Y entonces ha llegado a mi consciencia que esta felicidad era inseparable de los otros, mis compañeros de clase. Ser feliz entonces es fácil, he pensado. Aquí estoy, estirada. A mi lado hay gente que apenas conozco. Respiran junto a mí, largas y profundas inhalaciones que hacen de esta sala un inmenso pulmón humano con varios corazones latiendo en unión, en sincronismo, bailando al mismo ritmo.

Aquí estamos, en silencio pero alertas. Tengo los ojos cerrados pero puedo ver. Me levanto, en mi mente me levanto y los miro, compañeros de este viaje que hemos emprendido juntos, este camino del Yoga pero que es en el fondo el simple camino de la vida. Mi felicidad es tan grande que no puedo guardarla solamente para mí. Me acerco a ellos. Con la mente acaricio pelos, rozo caras tranquilas, toco hombros relajados, piernas, pies... Alegría de estar en vida, aquí, con vosotros. Que esta alegría no sea solamente mía. Mi corazón late, late, bum, bum, bum, bum, este es mi corazón, mi corazón pero tambien el nuestro, no puedo diferenciar, separar. Todos estamos en este mismo mar azul que es la vida, que es esta clase que está a punto de terminar. Que felicidad saber que siempre habrá compañeros y que todos seamos hijos de la misma tierra, de la misma agua, todos sin excepción.

Me han llegado desde muy hondo unas ganas terribles de besar, acariciar con el borde de mis labios pieles vibrantes, besar tanto misterio suave y fuerte a la vez. He pensado entonces que lo importante era esto, esta presencia inalterablemente bella y natural, el humano. He recordado en aquel momento desconocidos en el metro, en la calle, en los cafés. Parejas de enamorados, ancianos, madres paseando a crios, hombres de negocios con sus corbatas grises, estudiantes... Y todos portadores y portavoces de la fuerza viva e inquebrantable que es nuestra luz interior que hace que tambien seamos hijos del universo.

Pero la clase ya estaba terminando. He abierto los ojos. Nos hemos sentado para recitar un OM en gratitud a todo lo que nos rodea, a toda esta infinidad de incógnitas y enigmas que hacen el Ser.
03/06/2004 00:36 Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

La amabilidad

Laika, tú si que siempre eres amable. Los perros tenéis esto dentro de vosotros, en los genes. Está en vosotros, esta gentileza. Tú, Laika, eres amable con todos. Sobre todo con ancianos y con crios.

Y es que los ancianos y los crios son tambien muy amables. Unos porqué han visto demasiado y los otros porqué no saben aún. La amabilidad como manera de vivir, muy cerca de la inocencia.

Buda tambien hablaba de la amabilidad. La amabilidad implica atención y percepción.

¿Por qué somos tan poco amables? Vamos tan deprisa, siempre... No paramos de correr. Aquí, allá, sin parar, sin respirar, sin meditar. Tenemos dos patas pero es como si quisiéramos tener cien, y otros cien brazos. Aquí, allá, aquí, allá y en ninguna parte. Mientras tanto la amabilidad se evapora, como una nube. No somos amables. No tenemos tiempo de serlo con tanto trabajo, tantas tareas importantes, tantas citas y recados.

Dice Pablo Neruda:

Ahora contaremos doce
Y nos quedaremos todos quietos.

Por una vez en la tierra
No hablaremos en ningún idioma,
Por un segundo detengámonos,
No movamos tanto los brazos.

Sería un minuto fragante,
Sin prisas, sin locomotoras,
Todos estaríamos juntos
En una inquietud instantánea.

Y es que no somos generosos. No sabemos dar, darnos. Entre el aquí y el allá apenas tenemos para comer, beber y dormir. Es decir que no tenemos tiempo para nosotros. Y si no hay tiempo para nuestro pequeño ser tampoco, evidentemente, hay tiempo para los otros.

Ser amable es abrirse, darse, gozar del instante presente. Mirar y ver. Tanto correr nos quita la visión real de las cosas. Cuando soy amable me paro y respiro hondo. Veo lo que me rodea, entro de pleno en lo que está a mi alrededor. Aguanto la puerta a esta persona que viene detrás de mí, sonrío, doy mi asiento a esta otra persona que parece muy cansada, veo el cansancio en sus facciones, participo en su vida, el espacio de un segundo. O recojo esto que se le ha caído al suelo a este desconocido, poco importa su edad, que importa quien sea, me he parado, he participado. O escucho el drama de este personaje extraño que se ha sentado a mi lado en el metro y que tiene necesidad de compartir su locura y aquí estoy, cinco minutos, aunque solo sean cinco segundos, entiendo, sonrío. Participo.

Soy amable, camino con los ojos abiertos. ¿Que es lo que me rodea? Un sinfín de vidas, un sinfín de sorpresas. ¿Tanto miedo le tengo a lo inesperado? ¿Tan poco aventurero soy? Ser amable implica riesgo, riesgo de pararme, de recibir, de mostrar un poco de mi persona. Es personalizarme en medio de un torbellino de vidas, de movimientos, de aquis y de allás.

En medio de esta locomotora loca que es mi ciudad con sus vas y vienes incesantes.

Los perros sois amables porqué vivís el presente absoluto. Os divierte el momento presente. No hay ni pasado ni futuro en vuestras mentes sabias. Os dais en este instante que es el único instante que tiene sentido, porqué solo en este instante existo.

Confundimos el parar con inacción. Confundimos el dar, la ofrenda, con el despojo. Lo confundimos todo y es que corremos tanto, tanto que no tenemos tiempo de reflexionar.

La amabilidad es amor, ternura. Un cualidad que podría cambiar el mundo. Soy amable, respeto. Soy amable y borro diferencias. Ya no hay separación. Ya no hay división. Comparto, doy y recibo. Es tan simple.
03/06/2004 22:49 Enlace permanente. Hay 1 comentario.

05/06/2004

Laika

Psss. Pssss.... ¿Hay alguien?

Aprovecho que mi Amada dueña está trabajando para insinuarme y echar mi hocico por aquí. Es muy interesante todo esto pero tengo que decir que me he quedado horrorizada al ver que no había ninguna foto mía. ¡Crimen!¡Tanta Laika por aquí y tanta Laika por allá y nada, absolutamente ninguna imagen mía. Hay que ver, con lo guapa que soy... Con lo elegante y estilizada que soy... ¡Esto no se lo perdonaré nunca, nunca!

Pero a lo nuestro. Me presento: me llamo Laika y soy una pastora belga. Ella decidió bautizarme con el nombre de aquella perra tan famosa, una astronauta rusa, la primera perra que viajo en el espacio. Total, ya nadie se acuerda de ella, pobreta, y mucho mejor. Yo soy Laika, la única y exclusiva Laika.

Ya, por empezar, físicamente le gano en belleza a aquella desgraciada comunista. Mi pelaje es suave, liso como la seda, brillante, como si un rayo de luna lo acariciase y le diese un tono más profundo. Y es que toda de negra soy, ninguna mancha ensucia mi pelo, ningún rasgo, soy totalmente negra, igual que la noche. Tengo unas orejas puntiagudas y alertas sobre una cabeza que los grandes expertos califican de hermosa. Estas orejas, que mi dueña acaricia cada dos por tres, lo oyen todo, hasta lo que no es perceptible a los insectos. Mi hocico es alargado y de perfectas dimensiones y sobresalen mis dientes blancos y entre ellos mi lengua, rosa y tierna como la de un recién nacido. En cuanto a mis ojos, oh, mis ojos color café y de suave mirada se fijan en todo. Tengo una vista excelente, y de eso no se pueden jactar todos los perros. Pero yo si. Yo lo veo todo, hasta lo que no se ve.

Soy una perra alta y esbelta. Cuando salto me asemejo a las gacelas, ágil, ágil, bailarina profesional, una nube liviana y oscura que salta y vuela en los aires. Y me gusta guardar el equilibrio sobre las dos patas traseras para parecerme así a un caballo de circo. Y que la gente se me quede mirando, sonriendo, embobada por tanta gracilidad.

Cuando salgo a la calle las palomas se ponen en alerta. No hay ningún pajarraco de esta especie que se me pase desapercibido. Es lo único que ven mis ojos pardos cuando me paseo con mi Amada. Estos pájaros, rastreros y gamberros que osan pasearse con insolencia en MI territorio, son una obsesión para mí. Algunas noches, cuando respiro el viento del Norte, se me revuelca la sangre y entonces me imagino que atrapo uno de ellos entre mis fuertes mandíbulas. Que placer tan exquisito sentir el palpitar acelerado del corazón de una paloma en mi boca, y luego oír el crac de sus huesos entre mis dientes y ay, ay, el sabor amargo de su sangre me llena de una locura que desconozco pero que acepto, es mi lado lobo que se despierta, embriagándome, atontándome y gimo, gimo entre el placer y el dolor ya que yo soy una perra domesticada y estas emociones que siento sobrepasan mi entendimiento canino.

Pero nada, nada es tan fuerte como la pasión que siento por mi Amada dueña ya que para mí, ella es la luz que ilumina mi corazón. Así somos los perros, no se le puede hacer nada. Yo sólo le pido una cosa y es que siempre se quede a mi lado, que no me abandone nunca porqué entonces mi corazón se rompería en mil pedazos y yo no podría sobrevivir a tanta pena. Quiero comer con ella, salir con ella, correr, y sobre todo reír con ella. Esta tarea no es fácil, mi Amada es una persona seria y a veces un poco antipática. Se pone fácilmente de mal humor, chilla, insulta, tira cosas en los aires, en una palabra se exaspera. Cuando le cogen estos ataques yo lo que hago es esconderme debajo de la cama y esperar. Hay que decir que los perros tenemos mucha paciencia y sabemos cuando salir o no. Y cuando sé que es el buen momento salgo lo más lentamente que puedo y me acerco a ella como si me acercase a una paloma herida, con pasos sigilosos, estudiados, casi felinos. No quiero asustarla, aturdirla. A sus pies me acerco y sobre ellos pongo mi bella cabeza de perra fiel. Al cabo de un rato ella me ve, mira, al principio desde muy lejos, desde horizontes extraños que yo no llego a captar pero que entiendo desde lo más hondo de mi corazón. Sus ojos son para mí dos estrellas que acaban fundiéndose en mis ojos, siempre. Sonrío. Y es entonces cuando lentamente, con mucho cuidado para que no se apague esta luz que nos une, levanto una de mis patas y le acaricio la pierna. Mi Amada también sonrie y luego juntas nos ponemos a reir.
05/06/2004 22:22 Enlace permanente. Hay 3 comentarios.

17/06/2004

Enfado

Laika, el otro día mi amigo Joaquín me aconsejó que volviese a leer a Montaigne, para calmarme.

Pero Laika, yo no quiero calmarme. Estoy enfadada y quiero seguir enfadada. Y la razón es simple. Estoy enfadada porqué no hay hombres que se puedan llamar hombres sobre la tierra.

¿Que ya lo sabias? Pues yo no. Yo siempre he pensado que aún existían la valentía, el honor, el coraje, la conciencia y la virilidad. Siempre he asociado estas cualidades con los hombres. Así me lo han enseñado, desde chiquitita. Así he pensado que era. Que mentira tan grande que nos han contado...

Estamos, las mujeres, rodeadas por un gran vacío.

Nosotras, el sexo débil, no tenemos a nadie que nos proteja. Ni a nosotras ni a nuestros hijos ni a nuestros ancianos, ni a nuestra amada madre la tierra. Vivimos en un mundo sin protección, abandonado. Es terrible.

Los hombres, el sexo fuerte, han decidido desde hace muchos siglos llevar las riendas de este mundo. Ellos han tomado las decisiones en lo referente a todo: medicina, ciencia, política, física, astronomía, arte, ecología. Todo, absolutamente todo, hasta la maternidad, ha ido a parar bajo el yugo del hombre. ¿Y qué pasa? Pues pasa que no avanzamos. Que no evolucionamos, que la vida sobre la tierra es ya un infierno en muchas partes. Pasa que sigue esta barbarie terrible que hace de los seres humanos un animal sin conciencia, la guerra. Pasa que siguen muriendo más de 50 mil crios por día en el mundo. Genocidio, asesinatos en masa, racismo, explotación, esclavitud, fanatismo, terrorismo, violaciones, lapidaciones...

Las mujeres estamos enfadadas con los hombres, hace siglos y siglos que este enfado dura y dura y dura. Es algo que no se dice abiertamente, pero que está ahí, entre el hombre y la mujer. Y nosotras, las burras, callamos. Soportamos.

¡Ah! Laika, que mal apañadas estamos las mujeres con estos hombres que no saben dirigir la tierra. Que no saben que virilidad no es violencia. Que ignoran que hay otras maneras de llevar el planeta, otras maneras menos violentas, más femeninas, más humanas.

En realidad, siempre ha sido así. Nuestras abuelas han tenido que soportar a los hombres, y las madres de nuestras abuelas, y las madres de... Bueno, para qué continuar.

Yo digo basta. Esto no puede continuar. Esto no puede ni debe continuar. Yo digo basta de tanta masculinidad en la tierra, en todas partes. Y estos hombres que nos rodean, nuestros amantes, nuestros padres, nuestros hijos, nuestros vecinos, estos hombres no quieren cambio, no quieren ni saben que podría haber otra manera de hacer las cosas. No se quejan. Y los políticos, nuestros representantes, siguen comportándose como los hombres de las cavernas. Con agresividad, con competitividad, con un sentimiento todopoderoso que les ciega y hace de ellos una raza desordenada, hace de ellos y de todos los hombres de la tierra el sexo inferior.

Ay Laika, ¡qué enfadada que estoy!¡ Pues no! No voy a leer a Montaigne. En lugar, voy a leer a Mary Daly, y a Dale Spender y tambien a Marilynn French, a Adrienne Rich. Voy a leer a mujeres que han dicho basta al patriarcado. Y pistas para combatirlo.
17/06/2004 00:01 Enlace permanente. Hay 8 comentarios.

22/06/2004

Maria

Querida Maria,
he querido enviarte esta respuesta via los comentarios pero no ha habido manera de hacerlo, hay un problema y no se cual. Aqui tienes lo que te escribí luego de haberte contestado de mala manera.

...Además María te voy a decir lo que es la virilidad. No entiendo porqué le tienes tanto miedo a esta palabra. ¿No será que no la entiendes? La virilidad no es nada del otro mundo pero no está relacionada a algo peligroso. Una mujer puede ser viril y femenina al mismo tiempo. Porque viril quiere decir fuerte, valiente, seguro de sí mismo, viril quiere decir energía, fuerza interior. Un machista no es viril porqué en la base del machismo hay el miedo. NO vivimos en una sociedad viril ya que nuestra sociedad es machista.

No tengo una visión sexista de la sociedad, María, más bien digo que la sociedad es sexista. Lo que yo critico es el sexismo que hace que la mitad de los habitantes del planeta no tienen, la mayoría, ni voz ni voto. Digo que las guerras las mandan los hombres, es mi opinión. Y pienso sencillamente que si las mujeres hubiesen tenido el poder no lo hubiésemos hecho de esta manera, con guerras y peleas, destruyendo y matando, abusando, violando. Aniquilando y saqueando la tierra.

Cuando digo a Joaquín que no le pregunte a una africana si es igual que un hombre lo digo de una manera irónica, para hacer resaltar dos cosas: Primero, la africana no tiene los mismos derechos que el hombre y esto ella lo sabe y yo tambien y Joaquín igual. Y segundo la africana, aun no teniendo los mismos derechos, trabaja más que el hombre africano. Esto no lo digo yo pero sí los expertos o más bien las expertas.

Nuestra sexualidad nos hace. Somos cuerpo sexual. En este planeta la sexualidad es la base de muchas injusticias. Si eres mujer, es posible que no tengas la misma suerte que si eres hombre. ¿Acaso esto no es sexual? En China si naces con el sexo femenino tu vida está en peligro y puedes ir a acabar en un orfanato. En Japón los niños son los más mimados. En Canadá violan una mujer cada 5 minutos. ¿Esto no es sexo?

Pero bueno... mientras hayan hombres viriles el mundo podrá seguir rodando con tranquilidad. Yo conozco hombres viriles, tengo amigos viriles y mi compañero es muy viril. Pero no todos los hombres, desgraciadamente, son así. Tengo la esperanza que un día los hombres y las mujeres nos entenderemos y haremos un buen equipo. A espacio planetario, entiendo. Hasta ahora no es así. Si critico a los hombres es porque ellos tienen el poder, y el poder siempre es criticable.
22/06/2004 18:31 Enlace permanente. Hay 1 comentario.

24/06/2004

Junio

A veces Ella se pone de mal humor. Ultimamente esto le pasa muy a menudo, sobre todo cuando está con Luisa, su mejor amiga y cuando las dos, sentadas en el comedor, hablan de los hombres.

Es junio y hace mucho calor y yo me quedo quieta mis orejas de perra sabia en punta, para escuchar mejor.

- Es que no sabemos hablar de otra cosa, dice Ella. Es como una obsesión. Debe ser normal, a nuestra edad...

Esto ocurre porque estamos en junio, digo yo. En junio los arboles están todos tan verdes, tan fuertes. Hay como una fuerza telúrica en los aires que trastorna los sentidos. A Ella se le vuelve la mirada triste y le sale el mal carácter.

- ¿Y dónde están los hombres? pregunta Luisa un cigarrillo ruso entre los dientes.

Luisa, me he dado cuenta, lleva siempre cigarrillos rusos y esto desde que sale con un tal Ivanovich. A mí me gusta el olor a bosque que desprenden sus cigarrillos, me recuerdan campos y flores durante la primavera. Es que soy una perra muy romántica...

El ruso de Luisa lo vi una vez, cuando vino a buscarla en casa. Era alto y fuerte como un roble, casi me dieron ganas de morderle pero la mirada de Ella me paró de facto. Era rubio, con unos ojos muy parecidos al gato de la vecina.

- Ivanovich, dice Luisa, ... es un hombre muy abierto. De mente, digo. Para él una mujer tiene que ser fuerte, valiente, libre y sobre todo tiene que haberse leído toda la obra de Goncharov almenos cinco veces.

- Es un romántico.

- No creas. Los rusos son muy así, directos y francos.

Yo sé, ya que yo lo sé todo de Ella, que a mi amada dueña no le gustan tanto los rubios. A ella lo que le gusta son los hombres un poco románticos.

En junio el barrio se transforma en un camino verde y el sol cae como en largos rizos sobre el techo que hacen las ramas de los arboles. Las palomas se han vuelto lánguidas y tranquilas y los pájaros muy traviesos. Hace tanto calor que por las tardes mi Amada decide quedarse tranquila en casa, con un buen libro. Y Luisa viene a cada dos por tres con un pastel de queso para hacerle compañía. Es verano y todo es posible.

- Mira, los hombres son muy complicados, más que nosotras. Quieren una mujer inteligente a ratos, y una planchadora a otros. Una amiga fiel cuando están tristes y una madre cuando están solos. Ay, no sé, no sé.

Nunca están satisfechas las mujeres. El perro de arriba, Toby, que pasa por un viejo sabio callejero (ha visitado Inglaterra) asegura que las mujeres son como el agua, indefinibles. A Toby le gustan más los hombres, pero Toby es un macho. Un día le pregunté si pensaba lo mismo de las perras y me miró con una sonrisa de lado. No le dio tiempo contestarme ya que su Amo tenia prisa.

- A mi un hombre que supiese darme unos buenos masajes en las piernas no me desagradaría, dice de repente Ella tragándose un trozo de pastel de queso que parece delicioso. Mis piernas necesitan mimo, que están las pobres hechas polvo.

Luisa ríe. Cuando Luisa ríe yo oigo campanillas de plata. Yo adoro a Luisa. Un poco menos que a Ella, bien entendido. Pero Luisa tiene algo muy bueno y es que de vez en cuando me da cachitos de pastel sin que Ella la vea. Y me hace un guiño que me hace sentir muy importante.

- ¿No te gustaría que un hombre te tratase como si fueses una diosa griega?
- Depende. Podría gustarme si me viese como su Belona.
- O su Artemisa.
- Hoy en día los hombres nos ven de todo menos como diosas.

Ahí suspiro yo para que se den cuenta que las perras no somos como los hombres y que para nosotras nuestra Ama es nuestra diosa. Cosas de perros.

Ella, mi diosa, siempre se pone triste cuando habla de los hombres. Hay en su mirada como una especie de silencio. ¿Será porqué no hay ningún hombre en casa? ¿Será porqué la soledad, sin un hombre, es algo muy difícil? Yo, desde luego, no entiendo. Yo no necesito a nadie más que Ella, Ella día y noche. No necesito de un hombre que venga y se quede y me moleste o me aparte.

- Y es mejor así, dice Ella suspirando. Es mejor que los hombres nos vean como somos, y hasta que nos envíen a la puñeta, porque así nosotras tambien lo podemos hacer. Enviarlos a la quinta luna, como decia mi abuelita. Y no pasa nada.

Se ve que esto de los hombres y de las mujeres es muy complicado, Pitula, la caniche del cuarto tercera tambien me lo decia el otro día. Además me dijo que por muy caniche que fuese pensaba en largarse a la primera oportunidad ya que sus dueños eran unos pesados, siempre con peleas y gritos. Harta, decia Pitula, harta y uno de estos días ¡ciao!

- Los hombres son mas complicados que un buen pastel de queso, dice Luisa riendo.
- Ni que lo digas, chica. Ni que lo digas.

Se levantan y me dicen que es hora de dar un paseo, que la luna ha salido, y es luna llena y ya ha refrescado y es junio y me siento feliz.
24/06/2004 02:44 Enlace permanente. Hay 1 comentario.


Correo electrónico: elianne(arroba)gmail.com
Weblog alojado en Blogia v.1.0. admin

Blog creado con Blogia. Derechos de autor con . Estadísticas. Suscribir RSS. Admin.

[Blogia apoya a Evento Blog España y los Premios Bitacoras.com 2008 | Medio Oficial: ADN.es]